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Más saludable en año nuevo

Más saludable en año nuevo

Con ejercicios y buena alimentación


Hacer ejercicio, comer bien y abandonar hábitos perjudiciales son prácticas benéficas que siempre están al alcance de la mano, mejor aún cuando entre los propósitos de año nuevo está bajar esas libritas de más.

Aproveche el esfuerzo que hará estos días para retomar el ritmo, y ponga en práctica una o varias de las siguientes fórmulas saludables.

Vuélvase más activo


El ejercicio ayuda a bajar de peso, disminuye el dolor y mejora las funciones cardiovasculares, las defensas, los ciclos de sueño, la autoestima y las funciones hormonales, además de estimular la producción de endorfinas.

Si ya decidió ejercitarse con regularidad, tenga en cuenta que es necesario mantener un cierto número de pulsaciones por minuto para que la actividad reporte beneficios. Para saber cuál es su número ideal, haga la siguiente operación: a 220 réstele su edad y multiplique el resultado por 0,70.

Empiece caminando media hora al día. Monte en bicicleta, nade o trote. Antes de un mes verá resultados y, si quiere, podrá iniciar un programa formal, siempre con la asesoría adecuada.

Conserve su peso


Está comprobado que el peso guarda relación directa con el estado de salud. No se angustie ni se someta a dietas aceleradas si está pasado unos kilos, porque éstas pueden complicarle la vida. Un buen examen médico le dirá cómo se encuentra su metabolismo.

Algunas enfermedades relacionadas con la tiroides o el manejo del azúcar, como la diabetes, pueden ser la causa. Nunca olvide que la cantidad y calidad de los alimentos, así como la actividad que lleve a cabo, deben estar siempre equilibradas. Si come más de lo que su cuerpo gasta, los excesos se acumularán en forma de grasa.

Coma bien


Buena parte de las dietas que la gente emprende para bajar rápido los kilos ganados en las vacaciones fallan debido a que son desequilibradas. Muchos optan por privarse de comer, porque desconocen que cuando se ayuna o reduce, de manera drástica, el consumo de alimentos, el organismo se protege y gasta menos energía, razón por la cual difícilmente se logra una reducción de peso.

Procure comer a horas fijas, moderando la ingesta de azúcares, grasas, harinas y sal; evite los fritos y prefiera las comidas al vapor, al horno o a la parrilla. Incluya en su dieta de tres a cuatro porciones de verduras y frutas frescas al día.

Menos licor


Estudios indican que tomar ocasionalmente una copa favorece el sistema cardiovascular. Eso es distinto a beber hasta la embriaguez. El alcohol, consumido de manera crónica, afecta todo el organismo: el cerebro cambia su patrón hasta hacer del licor una necesidad; el hígado, que lo metaboliza, también se perjudica, al igual que los riñones y el sistema digestivo. Puede afectar de manera grave todos los tejidos porque su consumo desplaza la ingesta de comida, llevando a la desnutrición y a la dependencia. Ya es hora de moderar el consumo.

Deje de fumar


El cigarrillo tiene cerca de cinco mil sustancias perjudiciales para la salud, entre ellas la nicotina, considerada la segunda sustancia más adictiva, después de la heroína. El hábito de fumar está relacionado con 16 tipos de cáncer, especialmente los de pulmón, vejiga y lengua. Además, es la principal causa de enfermedades pulmonares como el enfisema, que es mortal.
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