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Sexo pleno para estar sanas

Sexo pleno para estar sanas

Las mujeres necesitan


Las personas que mantienen una actividad sexual sana y frecuente tienen una probabilidad de un 50 por ciento de no padecer cuadros depresivos

El momento del orgasmo produce una liberación de una serie de neurotransmisores cerebrales. No obstante, muchas mujeres, por distintas razones, no viven la sexualidad a plenitud y por tanto no experimentan el orgasmo.

La Doctora Anna Puigvert, andróloga y co-directora del Instituto de Andrología y Medicina Sexual de Barcelona, contesta de forma extensa y clara inquietudes acerca de la disfunción sexual femenina.

Muchas mujeres sufren en silencio alteraciones del deseo sexual. Disfunción sexual no sólo es cosa de hombres. Es una alteración que afecta a millones de mujeres en todo el mundo, y la mayoría quizás por un tema cultural o de educacional lo asumen y no dicen nada. Están años y años sin tener una relación sexual.

Las personas que mantienen una actividad sexual sana y frecuente tienen una probabilidad de un 50 por ciento de no padecer en los años siguientes cuadros depresivos. Disminuye hasta en un 70 por ciento los cuadros de ansiedad.

La doctora Puigvert comenta que en el fondo se alegra de que una mujer no haya tenido un orgasmo en su vida, ya que es cuando empiezan a consultar. El problema o drama hasta ahora es que parecía que las mujeres no tenían derecho a recuperar o tener una sexualidad sana o completa, es decir, nadie consultaba.

El hecho de que empiecen las mujeres a consultar por trastornos de su esfera sexual es tremendamente satisfactorio, quiere decir que algo se está moviendo y está cambiando.

Sexualidad femenina


La mujer tiene una capacidad de control sobre su sexualidad mucho más importante que el hombre, por lo tanto los periodos de abstinencia pueden ser mayores, eso no quiere decir que puedan prescindir de la sexualidad. La sexualidad de una mujer es mucho más completa, y a la vez más rica cuando la cosa va bien, y esto hace que sea difícil de entender.

La testosterona es la hormona sexual y los hombres tienen concentraciones de testosterona altísimas, por tanto el instinto sexual está mucho más desarrollado que el de una mujer, y esto, entre otras cosas, explicaría el porqué la mujer puede controlar mucho más su sexualidad. La clave está en la testosterona, como mínimo es la más estudiada. En la sexualidad de la mujer hay un componente emotivo, psicológico, afectivo, mucho más importante que en el hombre, que es más mecánica y “más primitiva”.

La mujer es más sincera a la hora de hablar de problemas sexuales delante del médico, aunque consulta mucho menos.

Hasta hace tan solo cuatro años, en alguna revista científica aún trataban la disfunción sexual femenina como un mito, con lo que eso representa para una mujer que nunca a tenido un orgasmo, que tiene un deseo sexual inhibido, que tuviese que leer en una revista tal afirmación, es muy doloroso.

Muchas acuden a consultas diciendo “yo no me quiero morir sin sentir un orgasmo” y están dispuestas a lo que sea, es decir, a una visita, a una exploración física, a una analítica o tratamientos que a veces son largos, a tratamientos farmacológicos, a tratamientos psicológicos, ya que muchas veces el componente psicológico es muy importante.

Curiosamente, hoy en día que se tienen más posibilidades de información, esta información crea mucha desinformación y existe una desorientación enorme. Muchas veces se debe enseñar más a mantener una actividad sexual sana que ha tratar los problemas.

La mayoría de las mujeres que están entre la quinta y la sexta década de vida han tenido una sexualidad muy pobre, porque en aquella época la sexualidad se entendía como un hecho que se limitaba a la penetración para reproducir.

Evidentemente, esto no podía ser satisfactorio y creaba fisuras a todos los niveles. Cuando se dice que el sexo es salud, a parte de una salud física debe también ser una salud psicológica. Una mujer cuando entiende que la sexualidad solamente es una penetración, porque es lo que le han enseñado, crea una sensación de frustración enorme, por lo tanto, no solamente los profesionales que se dedican a ello deben tratar el componente orgánico, sino que también deben tratar el componente psicológico, porque muchas mujeres tienen un trauma cuando tienen una penetración cuando el deseo es nulo.

La mujer debe concienciarse de que existen soluciones a sus problemas, de que no es verdad que la sexualidad de la mujer es pobre, sino que es mucho más compleja y que por lo tanto es mucho más enriquecedora y que se debe consultar.

Clave: explorar


El olfato es muy importante en una relación sexual y es uno de los principales órganos en el que debemos basar nuestra sexualidad. Hay que tener en cuenta que el órgano más grande de todos es la piel, el tacto. El olfato es el inductor de la estimulación. Las feromonas son lo que nos atrae de una persona hacia otra. La acción positiva hace que uno se aproxime por el simple olor. Es el órgano sexual que no se ve.

El éxito de los aceites íntimos naturales que existen en la actualidad reside en la piel y en el olor. El tacto responde a unos estímulos nerviosos. En el Kamasutra utilizan una cantidad de aceites esenciales para hacer una serie de masajes en todo el cuerpo, no solamente en el área genital, para estimular el deseo sexual o aumentar la excitación. Los aceites esenciales tienen una función primordial porque estimulan dos órganos al mismo tiempo: la piel y el olfato.
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