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Homofobia y Estado de Derecho

Homofobia y Estado de Derecho
Un 27 de junio de 1969, en la ciudad de Nueva York se dispara el detonante que transformaría de pies a cabeza la historia del Movimiento por la Diversidad Sexual en el mundo occidental.

En 1973 LA Asociación de Psiquiatría Americana por mayoría absoluta acordó que la homosexualidad no constituía en sí una enfermedad mental, eliminándola de la lista de enfermedades Psiquiatricas.

Un 19 de Julio de 1979, triunfa la Revolución Popular Sandinista, iniciando un sistema social basado en la justicia, la libertad y los derechos humanos.

Un 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud suprimió la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, superando así una etapa, en la que los prejuicios históricos se habían impuesto a la ciencia y a la razón.

El 1 de diciembre de 2006, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en su 3ra sesión aprueba la declaración de Noruega sobre violaciones de los derechos humanos basadas en la orientación sexual y la identidad de género.

El 3 de junio de 2008, la OEA aprueba la Resolución ag/res. 2435 (xxxviii-o/08) sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género.

El 18 de Diciembre de 2008, la Asamblea General de la ONU por primera vez en la historia aprueba la primera declaración sobre orientación sexual e identidad de género.

Estas fechas tienen un valor muy significativo para el colectivo BGLT, por que el mundo se esta encaminando hacia la eliminación de la homofobia que se pretendía basar o justificar en la ciencia.

La homofobia es una forma de discriminación porque se expresa mediante una limitación de derechos, libertades y oportunidades de quienes han hecho suya una identidad sexual diferente a la socialmente establecida.

Las actitudes de una sociedad homofóbica construyen escenarios sociales de agresión verbal, emocional, física, hostigamiento, ostracismo, abandono familiar, violencia sexual y migración, escenarios emocionales de depresión, soledad, aislamiento, sentimiento de minusvalía, ansiedad, miedo, desamparo, deseos suicidas o indiferencia ante la vida. Se trata de escenarios reales, que son producidos por personas e instituciones con sus acciones, y NO por el hecho de tener una identidad sexual diferente.

Un Estado democrático, No puede hacer suyas concepciones morales, sexuales o religiosas, pero Sí esta obligado a proteger esas creencias, pero también esta obligado a proteger a sus ciudadanos con una identidad sexual diferente.

El Estado debe de garantizar los derechos humanos y particularmente el derecho a la salud integral, al bienestar emocional, físico, social y el derecho a la educación que permita resistir y transformar el entorno homofóbico.

En este sentido una de las acciones que mayormente contribuye a crear un entorno social favorable es el combate a la homofobia en las instituciones educativas y de salud, sobre todo aquellas encargadas al trabajo preventivo y de atención a las personas afectadas por el sida.

En los programas cotidianos de capacitación dirigidos al personal de salud y a los maestros de educación básica debe incluirse el tema de la homofobia y la discriminación por orientación sexual, o realizar talleres de sensibilización sobre esos mismos temas con el fin de disminuir los estragos y las funestas consecuencias que esta conlleva.

Está comprobado que la homofobia y la discriminación institucionalizadas reducen la eficacia de los programas de prevención del sida.

La garantía constitucional de la no discriminación ha de proteger a todos por igual, ya que la no discriminación es una manera de garantizar el principio de libertad, un estado democrático No debe hacer suya un forma particular de la sexualidad, No debe ser vehículo para imponer la religión y la moral sexual de las mayorías, decidir sobre estos valores, es algo que sólo compete a cada ciudadano o ciudadana en nuestro país

Es por ello que se debe mantener una clara separación entre el Estado y las iglesias, el Estado Laico implica el pleno reconocimiento del imperio democrático y de la igualdad jurídica de los ciudadanos y ciudadanas ante la ley, así como la libertad de conciencia, de pensamiento, de creencias, de culto, de expresión y de organización. Es de aquí que se desprende la libertad de decisión sobre nuestro propio cuerpo, sobre el derecho a decidir en nuestra vida privada, nuestra sexualidad, principios sin los cuales son imposibles el verdadero ejercicio de ciudadanía y la igualdad democrática.

CEPRESI por 15 años consecutivos lucho de manera frontal contra un sistema de desigualdades sociales imperante, que había condenado mediante el Artículo 204 a tres años de cárcel a los ciudadanos y ciudadanas nicaragüense que han decido a vivir y convivir su sexualidad de manera diferente a la oficial y socialmente establecida.

El artículo 204 contribuía a generar formas colaterales de discriminación en contra de las personas lesbianas y homosexuales, al clasificarlos como criminales y representaba una sutil amenaza o una tácita aprobación de un vasto abanico de discriminaciones en su contra.

La Campaña Nacional contra la Homofobia, lesbofobia y la trasnfobia, se inicia en Nicaragua bajo el lema “Campaña Democracia es Igualdad” “Igualdad para vivir, Diversidad para Convivir”. y estaba centrada fundamentalmente a la despenalización del articulo 204.

Después de 15 años de lucha, se logra su despenalización en Noviembre de 2007, cuando la Asamblea Nacional aprobó un nuevo Código Penal, en el cual se elimino el Artículo 204, prescindiendo con ello las acciones coercitivas legales y punitivas que limitaban el ejercicio de ciudadanía y el trabajo directo de prevención en VIH y Sida en poblaciones de la diversidad sexual.

Con la aprobación del Nuevo Código Penal, también se incorporan dos nuevos artículos – Arto 36. referente a circunstancias agravantes en la responsabilidad penal específicamente en el inciso 5 donde se habla de discriminación por orientación sexual y el Arto 427 que sanciona la discriminación cuando se limite el ejercicio de un derecho constitucional.

“El Estado Laico es el único régimen donde el respeto pleno de los Derechos Humanos es posible”
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